Citroën en los Campos Elíseos

Citroën en los Campos Elíseos

CITROËN REGRESA AL 42 DE LOS CAMPOS ELÍSEOS 00439_315

PRESENTACIÓN GENERAL

La apertura del C42 (el espacio Citroën situado en el número 42 de los Campos Elíseos, en París) supone un acontecimiento importante y simbólico para la marca.

Al reinventar este espacio mítico, en la avenida más famosa del mundo, Citroën es fiel a su historia y consolida la dinámica iniciada hace diez años, con la renovación completa de la gama.

Además de encarnar la visión de una marca audaz e innovadora, el C42 también es el reflejo de los proyectos de una gran marca generalista para los próximos años, sobre todo en lo que se refiere a calidad de productos y servicios.

El objetivo de este escaparate excepcional, que es una auténtica proeza arquitectónica en los Campos Elíseos, es permitir que distintos públicos descubran, contemplen y comprendan la visión del automóvil de Citroën. En este sentido, el C42 se corresponde con la ambición de la marca: sorprender al mundo.

La vocación del C42, como reflejo del saber hacer de la marca, es hacer vivir las tendencias del momento a través de su historia, sus novedades y su visión sobre el futuro del automóvil.

Entrar en el C42 es descubrir la fuerte personalidad de las creaciones de Citroën y acercarse a los valores de placer, audacia e innovación propios de la marca.

¿Preparados? Empieza la aventura en el C42.

UN LUGAR PRESTIGIOSO PARA UNA MARCA EMBLEMÁTICA

 

Con la apertura del C42, situado en el número 42 de la avenida de los Campos Elíseos, Citroën  regresa a un lugar cargado de historia, creando, en el centro de París, en uno de los espacios turísticos más visitados del mundo, un nuevo escaparate, moderno y prestigioso, con un ambicioso proyecto arquitectónico.

80 años después de André Citroën, la marca revitaliza su local más mítico con un edificio de cristal, cuya fachada muestra el doble chevrón en toda su altura.

Realizada por Manuelle Gautrand, esta arquitectura excepcional refleja el espíritu creativo e innovador que caracteriza, desde siempre, a Citroën.

 

Lugar de intercambios y descubrimientos

Presentando sus automóviles, logros tecnológicos y saber hacer en este lugar excepcional, Citroën expresa sus valores y su espíritu innovador y muestra una historia profundamente integrada en la cultura francesa y abierta al mundo y a sus evoluciones sociales, sus comportamientos y sus aspiraciones.

Hoy, más que nunca, la marca quiere mostrar esta visión moderna del automóvil, que se renueva constantemente.

Un escaparate dedicado a Citroën

Citroën ha querido que este centro sea un espacio inédito para la cultura automovilística, un lugar dedicado a la historia, a la actualidad, al saber hacer de la marca. El público puede encontrar tanto modelos de la gama actual como modelos antiguos, concept-car y múltiples informaciones sobre Citroën.

En cualquier momento del año, se puede acceder a exposiciones permanentes, bajo la forma de sesiones temáticas. Un programa pensado para presentar al constructor automovilístico en la globalidad de su historia, pasada, presente y futura.

UN LUGAR PARA DESCUBRIR

 

Entrar en el C42 es descubrir el universo rojiblanco de Citroën.

En este joyero arquitectónico, el visitante podrá descubrir el pasado, el presente y el futuro de la marca en una escenografía excepcional, que cambia al ritmo de cada temporada, un concepto original ideado por Citroën.

Una puesta en escena original

El C42 muestra el universo del automóvil de un modo espectacular: 8 plataformas giratorias superpuestas, todas ellas coronadas por un espejo, surgen del centro del edificio, formando una escultura.

El visitante, que es recibido por uno de los últimos concept-car de Citroën, expuesto en la planta baja, se siente rápidamente cautivado por la verticalidad de la construcción. Es el primer paso de un original viaje por el tiempo y el espacio, que se realiza de arriba a abajo.

Un ascensor panorámico lleva al visitante del atrio iluminado al último piso, bajo la cúpula de cristal, donde se puede contemplar una vista impresionante de la capital francesa: la Torre Eiffel, la cúpula del Grand Palais, la torre Montparnasse, la plaza de la Concorde, los Campos Elíseos… aparecen desde un ángulo nunca visto.

Bajando las escaleras, piso a piso alrededor de la columna de coches, se descubre la exposición, de los vehículos más antiguos a los más modernos. Pueden consultarse las pantallas táctiles, los soportes pedagógicos asociados a cada uno de los automóviles expuestos, y ver de cerca algunos modelos.

En el sótano, alrededor de un segundo concept-car de la marca, el visitante prosigue su inmersión en el universo Citroën. Aquí se exhiben vídeos sobre el tema de la exposición y la actualidad de la marca.

Al final del recorrido, se regresa a la planta baja, donde se encuentra una boutique amueblada con elementos diseñados por la arquitecta. En esta tienda, que comercializa productos C42, se pueden encontrar objetos novedosos, que reflejan la innovación y la estética del lugar.

La experiencia de las temporadas

 

La vida del C42 se articula en torno al concepto de “temporada”, lo que se traduce en la instalación de exposiciones temáticas con escenografías y contenidos audiovisuales propios a intervalos regulares. De este modo, se invita a descubrir 8 vehículos y sus universos al ritmo de esas temporadas, a las que se irán añadiendo elementos en función de la actualidad del automóvil y de la marca.

Todo el mundo puede vivir la experiencia Citroën, que pretende dar a conocer sus logros en materia de diseño e innovación en el C42.

Este espacio abre sus puertas bajo el signo de la “Innovación Duradera”, un tema muy propio de Citroën que, desde siempre, ha ofrecido nuevos conceptos, tecnologías y prestaciones pensados para la seguridad y el confort. La marca pone toda su creatividad y toda su imaginación al servicio de sus clientes, con el fin de darles las respuestas automovilísticas más efectivas. La innovación es un auténtico “leitmotiv” en Citroën. No se demuestra, se vive.

Con la innovación duradera, la marca Citroën también expresa su voluntad de aportar respuestas nuevas y originales a los problemas medioambientales que se están planteando actualmente.

Para ilustrar la Temporada 1, Citroën pone en escena en el C42 a los vehículos “emblemáticos” de la marca, que han marcado época por sus avances tecnológicos y su diseño. El público puede admirar, particularmente:

–          El Tracción Avant, lanzado en 1934. Este vehículo, con carrocería completamente realizada en acero, monocasco autoportante y aerodinámico fue la verdadera revolución técnica del momento. Fue también el primer coche lanzado por André Citroën y presentado en su tienda de los Campos Elíseos de la época… Un justo retorno a los orígenes…

–          El 2CV, lanzado en 1948.  Pequeña bomba de modernidad para la época, dispone de numerosos atributos técnicos: tracción delantera, suspensión suave, motor bicilíndrico y económico. Con él, se dio un aire de libertad a la gran mayoría.

–          El DS, lanzado en 1955. Un modelo revolucionario por naturaleza, con su línea aerodinámica, sus nuevas técnicas, como la suspensión hidroneumática, la dirección asistida, la caja de cambios semiautomática. Un vehículo emblemático, que marcó su tiempo.

–          El C6, lanzado en enero de 2006. Una berlina de gama alta con un marcado estilo, que concentra todos los equipamientos de alta tecnología como, por ejemplo, el filtro de partículas, la pantalla virtual, la alerta de cambio involuntario de carril…

–          El C4 Picasso, lanzado en marzo de 2007. Un nuevo concepto de monovolumen, el primer visiospace, que ofrece visibilidad y luminosidad, combinadas con un generoso espacio interior, disponiendo de equipamientos de confort y de agrado de conducción no habituales en este segmento.

–          El C-Crosser, lanzado en julio de 2007. Un 4×4 de líneas seductoras, representativo, con buenas prestaciones y un buen balance medioambiental, gracias a un motor diésel HDi con filtro de partículas.

–          El C-Métisse, un concept-car presentado en el Salón del Automóvil de París de 2006. Con sus proporciones afiladas, su color de carrocería rojo ardiente, sus puertas espectaculares y su habitáculo arropado por materiales nobles, este coupé de carácter despierta las mayores emociones automovilísticas. Equipado con un motor híbrido diésel y eléctrico, el C-Metisse ilustra la voluntad de Citroën de proponer nuevas soluciones a los problemas medioambientales. El C-Metisse es la alianza entre pasión y razón.

–          El C-Airplay, un concept-car presentado en Ginebra en 2006. Este vehículo compacto presenta una arquitectura original, que asocia formas exteriores curvas y un habitáculo depurado, dando prioridad a las sensaciones ligadas a la conducción. Por otra parte, este concept-car cuenta con la tecnología Stop & Start que permite, con la parada del motor justo antes y durante la parada del vehículo (reducciones de velocidad, semáforos…), una reducción notable del consumo. El C-Airplay ofrece, de este modo, una nueva expresión del placer automovilístico, tanto al conductor como a los pasajeros.


VISITA GUIADA

 

Recibido por uno de los últimos concept-car de Citroën, la mirada del visitante se siente rápidamente atraída por la verticalidad de la construcción, en la que descubre lo que constituye la originalidad de este edificio: una columna de vehículos, formada por 8 plataformas giratorias superpuestas, que se articulan alrededor del centro de la estructura.

Estas plataformas, llamadas comúnmente “aspas”, están coronadas por espejos, que permiten mostrar los vehículos en todos sus ángulos.

Entrar en el C42 es descubrir el universo rojiblanco de Citroën.

Hay personal de acogida permanentemente, para guiar al público y responder a todas sus preguntas.

La visita se efectúa de arriba a abajo. Un ascensor panorámico lleva al visitante al último piso, bajo la cúpula de cristal, desde donde se ofrece una impresionante vista de la ciudad. Una perspectiva única de los tejados de París y de sus lugares más señeros: la Torre Eiffel, la cúpula del Grand Palais, La Torre de Montparnasse, la Plaza de La Concordia, los Campos Elíseos…

Tras haber admirado la vista, se invita al visitante a descender a pie para descubrir, nivel a nivel, la exposición vigente, desde los modelos más antiguos a los más modernos.

Puede apreciarse el espectáculo del “árbol del automóvil” y acercarse más a algunos vehículos expuestos. Ciertas plataformas de la escultura son accesibles, otras están como flotando, dando la sensación de estar suspendidas en el vacío. Asociadas a cada vehículo expuesto, unas pantallas táctiles, auténticos soportes pedagógicos, responden a la curiosidad del visitante, ofreciéndole imágenes inéditas.

Al final del recorrido, se vuelve a descender hasta la planta baja y se tiene acceso a la boutique, dispuesta alrededor de mobiliario diseñado por el arquitecto. Dedicada a la venta de productos del C42, la tienda ofrece objetos inéditos, que evocan la innovación y la estética del lugar, recuerdos del paso por la casa de Citroën.

Por último, en el sótano, alrededor de otro concept-car, el visitante puede continuar su inmersión en el universo Citroën, visionando películas dedicadas a la temática de la “temporada” y a la actualidad de la marca.


C42, AVENIDA DE LOS CAMPOS ELÍSEOS,

MÁS QUE UN LUGAR, UNA HISTORIA, LA DE CITROËN

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La historia, a veces, se perpetúa. La de Citroën es la de un lugar, inaugurado en 1927, que acaba de renacer, con un estilo arquitectónico innovador, abiertamente contemporáneo y con una identidad visual reconocible, sea cual sea la época.

Es el C42, porque está situado en el 42 de la célebre avenida de los Campos Elíseos. Una dirección que se eligió, en su época, por el prestigio que representaba, por el reconocimiento que daba en todas partes: el C42 está arraigado en el lugar…

Reencuentro de Citroën y los Campos Elíseos

“El Citroën 10HP en los Campos Elíseos”… así comienza el “Pequeño Diario de la  Mañana”, del diario “Echos de Paris”, fechado el 8 de febrero de 1919. El anuncio da en el blanco. La muchedumbre va, en gran número, a descubrir el chasis de un coche completamente nuevo, del que las fábricas de Javel han anunciado recientemente “que será producido en gran serie”. La presentación tenía lugar en las instalaciones de los grandes garajes Parisiens, una de las primeras concesiones de la casa Citroën. Audaz, intuitivo, adelantado a su tiempo, André Citroën, apasionado de la acción y de la aventura, estaba dotado de un sentido sorprendente para la comunicación.

Este acontecimiento marca el comienzo de las primeras apariciones públicas de la marca de los chevrones en la “avenida más bonita del mundo”.

El “42” es ya la nueva dirección de Citroën…

El asentamiento de la marca en el 42 de esta misma avenida tendrá lugar en 1927: “El B14 tendrá desde ahora una casa digna de las fábricas Citroën”, se entusiasma el Boletín de octubre de 1927. Y, con un afectuoso lirismo, evoca “las bóvedas góticas del nuevo edificio, cuyas curvas vienen a suavizar la rigidez de las líneas verticales, añadiendo más al carácter distinguido de nuestra tienda” y termina hablando “de la luz difusa… que no es el menor de los factores de idealización, que hacen que ningún otro joyero pueda dar más valor a nuestros hermosos coches”.

 

Vanguardismo obliga, los términos “joyero” y “escaparate” ya han sido lanzados. Citroën comprende entonces el impacto que un espacio como este puede tener sobre el público, sobre la notoriedad de la marca. Esta tienda será el lugar predilecto para exponer los nuevos modelos, presentar las innovaciones y celebrar los grandes acontecimientos de la marca.

Revisado y corregido en 1932…

Algunos años más tarde, en agosto de 1932, André Citroën quiere ir todavía más lejos: abrir la primera tienda de exposición en los Campos Elíseos. Hay que ir rápido, muy rápido, para elevar desde el primero de octubre, un nuevo espacio de 370 m2 cuya fachada debe marcar el carácter de la marca.

Comienza una primera remodelación del edificio bajo la dirección del arquitecto Maurice-Jacques Ravazé, para el exterior, y de Pierre Louys, para el amueblado interior. Estaba previsto poner sobre la avenida un “gran cuadro metálico” que sostendría una inmensa vidriera rectangular, símbolo del vanguardismo industrial de entonces.

Las 7 letras de Citroën, cada una de 1,75 metros de altura, que caían sobre la fachada, van a brillar, desde entonces, en todo su esplendor.

De 1932 a 1984, del Traction Delantera, primer vehículo mítico, al CX, Citroën presenta allí el conjunto de los vehículos de su gama.

El periodo “Hippo- Citroën”, un nuevo tipo de colaboración

Este edificio, construido en los años 30, será revestido con un espíritu totalmente nuevo el 12 de noviembre de 1984. Comienza entonces la era del “Hippo Citroën” que es, una vez más, un acontecimiento en los Campos Elíseos. Resulta de un acuerdo firmado en marzo de 1984 entre Citroën y el grupo Flo. Se trata de un espacio para organizar encuentros inéditos, para adaptarse a los comportamientos de un público cansado de puntos de venta tradicionales, que busca nuevas animaciones.

Este edificio, de 15,80 metros de altura, dispone de un ascensor acristalado, y acoge, sobre 1.150 m2, un restaurante/bar de 220 plazas, abierto los 7 días de la semana, de 10 de la mañana hasta las 2 de la madrugada. El lugar acoge hasta 2.800 visitantes de media por día, hasta su cierre en 2004, fecha de finalización del acuerdo de colaboración.

2004, las primicias del C42

 

Con el fin de la era “Hippo”, Citroën quiere retomar su escaparate de los Campos Elíseos y hacer de él un lugar totalmente dedicado a la marca. Como consecuencia de los trabajos de rehabilitación, constituirá “un prestigioso escaparate de exposición, que permite descubrir o redescubrir el pasado, el presente, el futuro de Citroën, demostrando así su modernidad y su creatividad en términos de innovación…”

 

Con el lanzamiento de un concurso internacional de arquitectura, a finales de 2001, se pusieron las bases del futuro C42…


LA ARQUITECTURA CITROËN

 

La arquitectura de los edificios de la marca del doble chevrón siempre fue muy importante para su fundador: André Citroën fue el creador del “estilo arquitectónico Citroén”. Construcciones imponentes por su modernidad y por su luminosidad, gracias a unas amplias cristaleras que hacían destacar a los automóviles. El vidrio, el acero y los elementos decorativos se mezclan de un modo elegante y refinado.

Dio forma al sueño automovilístico, creando auténticos “joyeros para coches”.

Actualmente, algunos de estos edificios, construidos a principios del siglo XX, están clasificados como monumentos históricos.

Con el paso de los años, el “estilo Citroën” se fue modernizando, como en 1929, con la apertura de la concesión de la calle Mabeuf en París: una fachada de vidrio con los vehículos expuestos como en un teatro a la italiana, dando lugar a un “espectáculo de exposición” de los automóviles.

En sus sedes en el extranjero, Citroën supo adaptarse a la arquitectura local, pero siempre conservando el “estilo” de la marca de los dos chevrones.


André Citroën, El Genio creativo

(1878-1935)

 

André Citroën viaja mucho y, desde su edad más joven, mira hacia el mundo. De hecho, tiene, desde muy pronto, una ambición mundial para su sociedad, que creó con 24 años, la Société des Engrenages Citroën, quai de Grenelle. Inventor de talento, es sin duda esta capacidad de ver más allá, de superar los límites, con lo que sorprende e innova.

Un  visionario…

Durante un viaje a Polonia descubrió un procedimiento de tallado de engranajes en forma de chevrón, que se convertiría en su emblema y que es, todavía hoy, el símbolo de la marca.

Tras la Primera Guerra Mundial, creó su fábrica del quai de Javel para producir automóviles: se fabricaban treinta vehículos al día. Pero esto no era suficiente. Inspirado por el taylorismo, puesto en práctica por las fábricas de Ford, su planta se convirtió en un ejemplo de productividad. La empresa Citroën se acabó transformando en un auténtico imperio industrial: sociedad de crédito, red de concesionarios, seguros, servicio posventa…

…humanista…

Profundamente humanista, André Citroën aplica los preceptos de Saint-Simon y adopta nuevos métodos de trabajo: quiere guarderías en la empresa para los niños de sus empleados, contrata trabajadores minusválidos y pone en marcha la paga extraordinaria. Su objetivo: popularizar el automóvil, conservando al mismo tiempo su valor, hacer de él un objeto de la vida diaria, un útil de trabajo al mismo tiempo que un instrumento de placer.

…y comunicador avanzado

 

Para promover su modelo socio-económico, André Citroën se dotó de una política de comunicación original y audaz…  La marca adoptó revolucionarios slogans… Materializó ideas atípicas, como la iluminación de la Torre Eiffel, una proeza técnica para la época, que se mantuvo desde 1925 hasta 1934…

 


EL C42: UN SUEÑO DE CRISTAL

Citroën ha querido recuperar su histórico edificio del número 42 de la avenida de los Campos Elíseos, formidable escaparate de comunicación de la marca. El constructor automovilístico ha realizado una obra arquitectónica de excepción. Conservando en la fachada su función de “escaparate original”. Objetivo: favorecer la integración urbana del edificio preservando, al mismo tiempo, su verdadera singularidad, hacer de él un sitio acogedor y amigable, pero al mismo tiempo resueltamente moderno.

Innovación obliga, el escaparate de Citroën es la primera construcción nueva en la avenida de los Campos Elíseos desde hace 32 años.

 

El C42 es un proyecto ambicioso, un concepto inteligente, una obra a la vanguardia de la técnica.

Un proyecto arquitectónico creativo, innovador, integrado en la ciudad

Como consecuencia de un concurso de arquitectura a escala internacional en el que se movilizaron los grandes nombres del sector, es Manuelle Gautrand quien, en septiembre de 2002, consigue la unanimidad en torno a un proyecto que debía ser una interpretación de la marca y estructurarse en torno a dos palabras clave: creatividad e innovación.

El proyecto es una “reinterpretación de la fachada histórica ideada por André Citroën en los años 30”, con una puesta en escena de los vehículos, en el centro del edificio, mediante una “espiral en movimiento”, compuesta por ocho plataformas giratorias superpuestas, fijadas a un mástil vertical. La ambición del edificio, cuya fachada se levanta, transparente, con una altura de 25 metros, es hacer de unión entre el pasado, al que recuerda la superficie plana del edificio original, y el futuro, simbolizado por los chevrones que parecen estar volando.

El proyecto propuesto por el arquitecto se articula en torno a tres ideas:

–          La innovación, que es una característica propia de Citroën.

–          La escenografía interior, que muestra la actividad del constructor automovilístico con la exposición de 8 vehículos.

–    El uso de los chevrones, emblema de la marca.

La verticalidad del edificio se pone al servicio de una historia. Para Manuelle Gautrand, “el interior escenifica los coches, el exterior muestra una marca”.

La escultura de las plataformas, que expone los vehículos de la marca en vertical, aporta magia al lugar. El envoltorio exterior es el mensaje que Citroën dirige a los peatones que pasan por allí: superficies planas con chevrones que se multiplican. Todo, en la fachada, refleja las raíces de Citroën, su implicación en el presente y su proyección al futuro.

Aspectos arquitectónicos muy modernos,

Acrobacia aérea

 

El C42 es, ante todo, una proeza arquitectónica, un éxito técnico excepcional, realizado en un lugar sometido a una drástica reglamentación.

La arquitecta, Manuelle Gautrand, ha logrado sublimar este espacio con una escenografía que utiliza la verticalidad sobre una superficie de 12 metros de largo y 30 de profundidad.

Según Gautrand, “la ecuación ha sido posible optimizando el espacio, en sus mínimos rincones, y utilizando materiales que permiten la entrada de la luz”. Para ello, una rejilla de vidrio y acero, de 86 toneladas, envuelve literalmente el edificio. Su superficie de cristal (650 metros cuadrados) combina de manera integral los contornos de la construcción desde su parte visible en la fachada, del lado de la avenida, hasta el patio de la parte trasera. Cada parte acristalada que compone el envoltorio es diferente de las otras y, por ello, única.

Esta obra maestra, técnica y estética, es, a semejanza de los edificios que deseaba su fundador, André Citroën, un edificio autónomo. No sólo no es solidario con los inmuebles vecinos, sino que, además, tiene su propia estructura. La armadura queda independiente del envoltorio, que está fijado por rodamientos, que permiten unos desplazamientos laterales de hasta 6 cm. La rejilla de vidrio es por ello completamente deslizante respecto a la estructura metálica del edificio.

Pensado como una carrocería, para Manuelle Gautrand, “el C42 es una alegoría del diseño automovilístico”. Las referencias al mundo del automóvil son múltiples, destacando el trabajo sobre la fluidez de las líneas y la sofisticación de las técnicas de construcción

Un gran “Origami”

También es un gran origami…” Es con estos términos con los que a la arquitecta le gusta definir su obra, haciendo así referencia a sus pliegues como los de la papiroflexia: plana en su origen, la fachada se organiza enseguida en 19 pirámides de cristal, de dimensiones variables, que se escapan a media altura, sobresaliendo del edificio entre 50 y 70 centímetros. Los dos chevrones apuntan hacia el infinito, elevados por los triángulos de cristal.

Los diferentes módulos, de 4 a 6 toneladas cada uno, han sido fabricados en talleres y montados por equipos altamente especializados. Un material único permite atenuar el rojo de los chevrones por el día y hacerlos aparecer con una resplandeciente brillantez por la noche.

Un universo onírico que se prolonga en el interior

En el interior, en el atrio, todo habla de modularidad, de movilidad y de luminosidad.

Desde la entrada, la mirada se clava en el mástil central, una estructura metálica sobre la que se enganchan las plataformas giratorias en las que se exponen los vehículos. Los visitantes discurrirán en torno a “esta escultura en movimiento”, subiendo los pisos en niveles, hasta la cúpula de cristal.

La simbología del conjunto es, al mismo tiempo, una oda a los tiovivos de la infancia y al juego de un niño con su garaje de juguete…

La técnica utilizada para la escenografía de los vehículos está sacada del mundo del espectáculo: los coches están situados sobre las aspas gracias a un “montacargas”, que desaparece bajo el suelo una vez que los coches están en su posición.

Inundado por la iluminación natural, que lo atraviesa de un lado a otro durante el día, y por juegos de luces, durante la noche, todo en un sobrio camafeo de rojo y blanco, el decorado gira, para Manuelle Gautrand,  en torno a un solo objetivo: “descubrir, ver y comprender el automóvil según Citroën”.

Una escenografía inteligente, un decorado depurado y sobriamente trabajado.

MANUELLE GAUTRAND, LA ARQUITECTA DEL C42

Manuelle Gautrand nació en 1961, se diplomó en arquitectura en 1985, creó su propia agencia en 1991 y destaca en el pelotón de cabeza de los arquitectos franceses.

Manuelle Gautrand es la arquitecta de numerosos edificios ya construidos, como un teatro en Béthune o un centro cultural en Saint-Louis, viviendas HQE (de Alta Calidad Ambiental) en Rennes o incluso estaciones de peaje en la autopista  A16. Están actualmente en construcción numerosos trabajos importantes, como la Ciudad de los Negocios de Saint-Etienne, el museo de Arte Moderno de Lille o la transformación de la Gaîté-Lyrique de París en un centro dedicado a las músicas actuales.

Su agencia ha participado recientemente en la consulta internacional de la Torre Phare de La Défense en París y trabaja actualmente en numerosos proyectos en el extranjero, en Tailandia, en Dinamarca y en Vietnam, entre otros.

Manuelle Gautrand ha logrado numerosos premios, entre los que cabe destacar: el Premio de los Albums de la Joven Arquitectura en 1992, el premio internacional Bénédictus Awards en 1999, el premio Arquitectura y Jefe de Obra (A.M.O) en 2000, o la gran medalla de plata de la Academia de Arquitectura Session.

Se han dedicado numerosas obras monográficas a su trabajo.

Manuelle Gautrand lleva, en paralelo, una actividad de consultoría y enseñanza.

FOCUS

 

El C42, una obra fuera de lo normal en fechas y cifras

– Marzo de 2004: comienzo de los trabajos de demolición.

– Diciembre de 2004: excavación y cimientos.

– Febrero de 2005: instalación de la grúa y colocación del armazón (octubre).

– Noviembre de 2005: instalación de los chevrones en la fachada.

– Febrero a mayo de 2006: colocación del envoltorio de cristal.

– Agosto de 2006: comienzo de los trabajos en el interior, instalación de la decoración, de los tornos, tabicado.

– Septiembre de 2007: apertura del C42.

…Para recordar…

– 30 metros: altura del edificio.

– 12 metros.: anchura del edificio.

– 2 chevrones de 11 metros de altura, 3,5 metros de ancho.

– 650 m2 de superficie acristalada.

– 1.200 m2 de superficie total en el suelo.

– 5 meses: duración del montaje de la rejilla de vidrio.

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